Hola. Es fácil dejarse llevar por las opiniones "de moda". Es algo más difícil meditarlas un poco y decidir qué es lo que nos parece más razonable y lo que no. Cierto que corremos el riesgo de equivocarnos pero, al menos, nos equivocamos con nuestros errores.
No entiendo nada de préstamos hipotecarios. Del resto de tu explicación, te diré que hay gente con experiencia y formación económica, que no le razona así. Aunque, en honor a la verdad, hay opiniones autorizadas para todos los gustos.
El concepto de déficit ha cambiado mucho en estos tiempos, así como el de deuda y el de endeudamiento. Ahora, se entiendo como algo pésimo y calamitoso.
Nos olvidamos que, el crédito y el endeudamiento, son las únicas herramientas que tenemos los pocarropa (incluso los ricos, aunque menos) para acceder a muchos bienes de consumo: pisos, coches, viajes, mobiliario, etc.
Si no hubiera crédito, sería imposible poseer muchas de esas cosas.
Así que, "esos políticos" que todos los días ponemos en la picota, han tenido que endeudarnos, como toda la vida, para crear y mantener infraestructuras. Es lo normal, aunque ahora a muchos les parezca una barbaridad.
Lo que es discutible es la capacidad de endeudamiento y dónde está el límite para hacerlo. Y esto sólo lo determina la capacidad de crédito y de amortización. Ya dije lo del que se compra un supercoche cuando está ganando un pastón cada mes. Si uno hace las cuentas y le demuestran que puede hacer frente a los pagos, sólo queda un segundo paso: que el banco verifique esos cálculos. Si esa verificación es positiva le concederán el crédito.
Y aquí paz y allá gloria.
El problema viene si, después de todo eso, la empresa que te estaba pagando el pastón, quiebra. No cabrá sacar la conclusión de que eran unos irresponsables el que ha pedido el crédito y el que lo ha concedido. Lo que pasa es que en la vida nada está garantizado.
Así que, ahora, a toro pasado, todos somos profetas y a todos nos parece eso de "haber vivido por encima...", pero hay que pensarlo un poco más despacio.
Desde luego, hay dos cosas que conviene no perder de vista:
- La primera es, como ya dije, en qué cosas se han gastado esos dineros. El endeudamiento puede haber sido muy razonable con respecto a la posibilidad de pago, pero la inversión puede haber sido megalómana y de nuevo rico. Pero son cosas distintas.
- La segunda, que los bancos han obrado un poco más de mala fe que lo acostumbrado, en el asunto de los créditos para vivienda. Han prestado dinero, sabiendo que esas previsiones de amortización, o eran imposibles de cumplir, o podrían serlo si al prestatario no le renovaban el contrato eventual que tenía. Y el truco estaba, como todos sabemos, en que la garantía del préstamo tenía un valor muy elevado que, o bien podría recuperarlo el prestatario, devolver el préstamo y quedarle ganancia o, sino, lo embargaba el banco y también ganaba.
En estas que estalló la burbuja.
Y eso sí que podemos criticarlo: que todo estaba basado en humo, que todos lo sabían y que nadie le puso remedio.
Si eso es lo que se discute, estoy de acuerdo. Pero, insisto, con arreglo a los ingresos que se obtenían, los endeudamientos no eran descabellados y, además, a nadie nos lo parecían entonces, cuando disfrutábamos de autopistas, pabellones deportivos, auditoriums, subvenciones... etc.
Por cierto que, volviendo a los políticos y a sus "descabelladas" inversiones, conviene recordar que la deuda pública, o sea, la que han adquirido las administraciones políticas, está por debajo de la media europea.
Es la deuda privada, o sea, la que hemos adquirido para renovar el plasma, el monovolumen, el viaje a Kankun, etc, la que está por las nubes.
Así que, antes de apedrear a los políticos, pensémoslo un poquitín.
Un saludo.