Hola. He vuelto a leer mi intervención porque, si dices, yomiss, que estamos de acuerdo... algo he debido de poner mal

(también es broma y con todo el afecto, naturalmente).
Sobre el asunto, comparto algo de la explicación de 001marisa, pero no lo fundamental. Ya sé que ahora es la opinión en boga:
lo de haber vivido por encima de nuestras posibilidades y lo del despilfarro. No es exactamente así.
En el momento en el que se hicieron esos gastos, no estaban por encima de los ingresos (digo en general, con todas las excepciones que habrá). Lo que sí se puede decir es que eran unos gastos innecesarios y de nuevo rico, que no nos hacían ninguna falta. Ahora bien, los ingresos, en ese momento, eran suficientes para ese tren de vida.
Lo malo fue que, de repente, esos ingresos se cortaron. Y ahí vino la catástrofe.
Es como si yo estoy trabajando en una fábrica de reglas de cálculo, que no da abasto. Me hincho de hacer horas y de ganar dinero, así que se me ocurre cambiar el coche que tengo por un superdeportivo, que pagaré en 2 años. Cuando he pagado 3 letras, alguien inventa la calculadora, y la regla de cálculo pasa a la historia y me voy al paro.
No se podrá decir que era un irresponsable al meterme en ese gasto. Lo que sí se me podrá decir es que tengo delirios de grandeza. Pero no es exactamente lo mismo.
Lo que sí fue de juzgado de guardia, fue lo de la modificación de las leyes para reconvertir el suelo en un bien negociable, que nos hizo ricos, de una forma absolutamente artificial y esquizofrénica.
Por otra parte, ese enfoque (el de las posibilidades desbordadas) tiene otro error: estuviera el origen de esto donde estuviera, lo que está claro es que, en su momento, aunque a los pocarropa nos dio alguna satisfacción, quienes se forraron de verdad fueron otros.
Ahora que se ha hundido el negocio, muchos de ellos se siguen forrando y, a los que se nos piden sacrificios y a los que se nos dicen que habíamos estirado el brazo más que la manga es a... ¡efectivamente! a los pocarropa también.
Así que, aunque es cierto que todos íbamos montados en el mismo tigre, no todos somos igual de culpables y no todos estamos pagando la misma pena, así que no nos sintamos tan culpables ni nos fustiguemos tanto.
Un saludo.