Coincido con Ozeito, la fiabilidad mecánica de Kato sólo está a la par con la extrema sencillez del desmontaje de la misma Kato.
Siempre me fascina cómo un buen diseño hace que el interior de la locomotora sea robusto, sencillo y a la vez "a prueba de fallos". Las 269 siempre son una delicia de desmontar para limpiar, con sus pletinas de corriente que hacen innecesarios los cables (que tienden a soltarse, pillarse, limitar giro de bogies, etc...), las suaves transmisiones de los cardanes a los ejes, etc. Un diseño elegante y sumamente funcional, para mí de lo mejor en "tripas" de locomotoras N.
Y lo mismo el mecanismo de toma de correinte de los 5000s, más fácil imposible. Creo que era Kato quien tenía un coche-restaurante con todas las lamparitas de las mesas iluminadas por LEDs, una gozada.
Es cierto que los exteriores de las locomotoras son algo espartanos en decoración, pero el funcionamiento impecable y la estupenda relación calidad/precio hacen de ello una cuestión secundaria. son robustas y duraderas, para proporcionar horas y horas de rodaje y no estar condenadas a una vitrina estática de por vida.